El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado a la NASA y al Departamento de Defensa desarrollar centrales nucleares en la Luna como parte de una ambiciosa estrategia para liderar la nueva carrera espacial frente a China.
La iniciativa, denominada “Iniciativa para la Energía Nuclear Espacial”, busca instalar reactores nucleares tanto en órbita como en la superficie lunar en los próximos años, con el objetivo de garantizar el suministro energético necesario para futuras misiones y asentamientos humanos.
El plan contempla que los primeros reactores nucleares orbitales estén listos en 2028, mientras que los sistemas en la superficie lunar podrían operar hacia 2030. Estas instalaciones serán fundamentales para generar energía durante las largas noches lunares, donde las temperaturas pueden descender hasta niveles extremos.
Los reactores, de tamaño reducido en comparación con los terrestres, tendrían capacidad suficiente para abastecer bases habitadas y misiones científicas en el polo sur de la Luna, una de las zonas más estratégicas para la exploración.
El proyecto forma parte de un plan más amplio que busca establecer presencia humana permanente en la Luna hacia 2032, mediante una combinación de misiones tripuladas, robots de construcción y sistemas de transporte avanzados.
Para lograrlo, el Gobierno estadounidense apuesta por la colaboración con empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, lo que permitirá acelerar el desarrollo tecnológico pese a las limitaciones presupuestarias.
El impulso a la energía nuclear en el espacio también responde a la creciente competencia con China, que desarrolla proyectos similares en cooperación con Rusia. Ambos países buscan establecer bases en la Luna antes de que termine la década, lo que intensifica la disputa por el liderazgo en la exploración espacial.






