La zona arqueológica de Teotihuacán reabrió sus puertas al público apenas dos días después del ataque armado que dejó una turista canadiense muerta y al menos 13 personas heridas, en un hecho que conmocionó a México y al turismo internacional.
El sitio, uno de los más visitados del país, volvió a recibir visitantes bajo un fuerte operativo de seguridad, con presencia de la Guardia Nacional, patrullajes constantes y revisión en accesos. Las autoridades también anunciaron la instalación de detectores de metales en los próximos días como parte de las nuevas medidas preventivas.
A pesar del miedo generado por la tragedia, decenas de turistas —en su mayoría extranjeros— decidieron ingresar al complejo arqueológico. Algunos reconocieron haber tenido dudas sobre asistir, pero finalmente optaron por continuar con su visita.
El ataque ocurrió el pasado 20 de abril, cuando un hombre armado disparó desde la Pirámide de la Luna, provocando pánico entre los visitantes. El agresor, que actuó en solitario, murió en el lugar tras enfrentarse a las autoridades.
Como parte de la reapertura, el acceso fue gratuito durante el día, lo que fue bien recibido por algunos visitantes. Sin embargo, comerciantes y guías turísticos reportaron afectaciones económicas tras el cierre temporal y manifestaron preocupación por el impacto que este hecho pueda tener en la afluencia futura.
El Gobierno federal calificó el ataque como un hecho aislado, aunque aseguró que se reforzarán las medidas de seguridad no solo en Teotihuacán, sino en otros sitios turísticos del país, especialmente ante la cercanía de eventos internacionales como el Mundial de 2026.
La reapertura del sitio refleja una mezcla de sentimientos entre los visitantes: desde el temor y la tristeza por lo ocurrido, hasta la intención de retomar la normalidad en uno de los lugares más emblemáticos de México.






