La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que no considera al mandatario estadounidense Donald Trump como el principal responsable de lo que ha calificado como intentos de injerencia en asuntos internos del país, particularmente en el contexto político rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
Durante declaraciones recientes, Sheinbaum afirmó que detrás de esta supuesta ofensiva existen grupos de ultraderecha tanto en Estados Unidos como en México, más que una estrategia encabezada directamente por el presidente estadounidense. “No creo que sea quien encabeza esta ofensiva”, señaló al referirse a Trump.
Las declaraciones se producen en medio de una creciente tensión bilateral derivada de investigaciones judiciales abiertas en Estados Unidos contra funcionarios y políticos mexicanos presuntamente vinculados con organizaciones criminales. El caso más relevante involucra a figuras cercanas al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, investigadas por autoridades estadounidenses por supuestos nexos con el narcotráfico.
En las últimas semanas, la mandataria ha denunciado lo que considera una narrativa de intervención extranjera en la política nacional, al sostener que algunos sectores buscan influir en el escenario electoral mexicano mediante campañas mediáticas, redes sociales y presiones institucionales provenientes del extranjero.
A pesar de sus críticas, Sheinbaum destacó que mantiene una relación de diálogo con la administración de Trump y afirmó que continúan existiendo acuerdos de cooperación entre ambos gobiernos en temas comerciales, migratorios y de seguridad. La presidenta reiteró que la defensa de la soberanía mexicana seguirá siendo una prioridad de su administración, aunque insistió en que la relación bilateral no atraviesa una ruptura.
El tema ha cobrado fuerza tras diversos señalamientos realizados desde agencias estadounidenses y fiscales federales, así como por el debate generado en torno a presuntas operaciones de inteligencia extranjeras en territorio mexicano. Estas situaciones han alimentado el discurso oficial sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de protección de la soberanía nacional.
Mientras tanto, el gobierno federal prepara una nueva estrategia de comunicación para responder a campañas que considera desinformativas y para exponer públicamente lo que identifica como intentos de intervención política provenientes del exterior.






