El nuevo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Roberto Velasco Álvarez, inicia su gestión con una agenda internacional compleja y llena de retos clave para el país.
Entre los principales desafíos destaca la próxima revisión del T-MEC, el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, que será crucial para la estabilidad económica de la región. Este proceso se perfila como una negociación difícil, especialmente ante la postura del presidente estadounidense Donald Trump, conocida por su enfoque proteccionista y presión en temas comerciales y de seguridad.
Además, la relación bilateral con Estados Unidos se mantiene como una prioridad, marcada por temas sensibles como migración, seguridad fronteriza y combate al crimen organizado, lo que obliga a México a mantener una estrategia diplomática firme pero equilibrada.
Otro frente importante es el choque con la Organización de las Naciones Unidas, derivado de señalamientos sobre la crisis de desapariciones en el país. Este tema ha generado tensiones internacionales y representa un reto político para la administración mexicana en el ámbito global.
El nuevo canciller también deberá atender otros asuntos relevantes como la situación en América Latina, el apoyo a países como Cuba, la participación de México en conflictos internacionales y la mejora de la red consular para atender a mexicanos en el extranjero.
Su nombramiento fue aprobado en el Senado con una mayoría significativa, aunque no estuvo exento de críticas por parte de la oposición, que ha cuestionado la política exterior del actual gobierno.
Con este panorama, la nueva etapa en la diplomacia mexicana arranca en medio de presiones internas y externas, donde las decisiones que se tomen en los próximos meses podrían definir el rumbo del país en el escenario internacional.






