La agencia Fitch Ratings mantuvo en nivel A la calificación crediticia del Estado de Chihuahua, aunque modificó su perspectiva de estable a negativa, informó el secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo Vázquez, quien atribuyó el ajuste principalmente a la caída de los ingresos federales y al incremento del gasto operativo.
El funcionario aclaró que el Estado no perdió su calificación crediticia, pues ésta se mantiene en A, y que el cambio realizado por la calificadora corresponde únicamente a la perspectiva.
“Lo único que nos cambia es la perspectiva”, explicó Granillo Vázquez, quien señaló que esta modificación representa una advertencia para mantener bajo vigilancia los principales indicadores de las finanzas estatales.
Detalló que la decisión de Fitch considera el comportamiento financiero registrado durante el ejercicio anterior, cuando Chihuahua enfrentó una disminución de ingresos provenientes de la Federación y, al mismo tiempo, un aumento en el gasto operativo.
Entre las situaciones extraordinarias que generaron mayores erogaciones mencionó la atención de contingencias como la relacionada con el sarampión, además de otros factores que obligaron al Gobierno del Estado a destinar recursos adicionales.
Granillo Vázquez reconoció que una perspectiva negativa implica que existe la posibilidad de una reducción futura en la calificación si los indicadores financieros se deterioran, aunque reiteró que actualmente Chihuahua conserva el nivel A.
Asimismo, descartó que la deuda pública estatal sea la causa del cambio de perspectiva.
“La deuda no es el motivo”, enfatizó el secretario de Hacienda.
Por el contrario, aseguró que Fitch reconoce una mejoría en las condiciones de la deuda de Chihuahua como resultado de los procesos de refinanciamiento realizados durante el año pasado y los que continúan durante el presente ejercicio.
Granillo Vázquez indicó que el reto para la administración estatal será fortalecer los ingresos, mantener bajo control el gasto operativo y prepararse financieramente para atender posibles contingencias sin que éstas generen nuevamente una presión significativa sobre las finanzas públicas.
El secretario reiteró que la perspectiva negativa debe entenderse como una señal para fortalecer las métricas financieras del Estado y evitar una eventual disminución de la calificación en futuras evaluaciones.






