En una jornada cargada de solemnidad y expectativa, dio inicio esta mañana el cónclave en la Capilla Sixtina, donde 134 cardenales electores, provenientes de los cinco continentes, se han encerrado para elegir al nuevo Papa, sucesor de Su Santidad Francisco, cuyo fallecimiento el pasado mes conmocionó a millones de fieles.
A las 10:00 horas (hora de Roma), los purpurados juraron secreto absoluto sobre el proceso de elección, conforme al rito establecido por la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis. La Capilla Sixtina, resguardada por los protocolos más estrictos de seguridad y privacidad, se convierte ahora en el epicentro espiritual del mundo católico.
El pueblo mexicano, profundamente católico, sigue con atención este momento histórico. Desde la diócesis de Chihuahua, el arzobispo local ha convocado a los fieles a unirse en oración por una elección guiada por el Espíritu Santo.
Aunque los cardenales llegan sin compromisos ni candidaturas oficiales, en los pasillos de Roma ya se perfilan algunos nombres con peso significativo, como el del cardenal africano Peter Turkson, el filipino Luis Antonio Tagle, y el brasileño Odilo Scherer, entre otros.
La tradicional “fumata” será la señal para el mundo: negra si no hay consenso; blanca, si se ha elegido al nuevo Vicario de Cristo. Se espera que el proceso pueda extenderse varios días, aunque en anteriores cónclaves la decisión ha llegado más pronto de lo anticipado.
Mientras tanto, la Plaza de San Pedro se mantiene abarrotada de fieles y periodistas de todo el mundo, expectantes ante el anuncio que cambiará el rumbo de la Iglesia Católica.






