sábado, septiembre 12, 2026
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Vuelven a suspender exportaciones de ganado

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) anunció esta madrugada la suspensión inmediata del comercio de ganado vivo, bisontes y caballos a través de la frontera sur con México, tras confirmarse un nuevo caso de Gusano Barrenador del Nuevo Mundo (NWS, por sus siglas en inglés) en el estado de Veracruz, México. La decisión, ordenada por la Secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, busca proteger la industria ganadera y la seguridad alimentaria de Estados Unidos ante el avance de este peligroso parásito.

Esta medida marca la segunda suspensión de importaciones de ganado este año, luego de un cierre inicial en noviembre de 2024 cuando el NWS fue detectado por primera vez en el sur de México. La reapertura temporal en febrero de 2025, tras un acuerdo de inspección y tratamiento con México, se vio frustrada por el reciente avance del parásito hacia el norte, lo que obligó a esta acción decisiva.

El Gusano Barrenador del Nuevo Mundo, una mosca parásita cuyas larvas infestan y se alimentan de la carne viva de mamíferos, representa una amenaza significativa. Su propagación, que comenzó con una brecha de contención en la región del Darién en Panamá en 2022, ha afectado a países como Costa Rica, Nicaragua, Honduras y México, llegando ahora a Veracruz, a solo 700 millas de la frontera estadounidense. La colaboración histórica entre Estados Unidos y México a través de la Comisión para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador (COPEG) se ve desafiada por este resurgimiento, que expertos atribuyen en parte a interrupciones durante la pandemia de COVID-19 en la producción de moscas estériles.

Las implicaciones económicas son alarmantes. Se estima que Texas podría perder 1.8 mil millones de dólares, con pérdidas potenciales en toda la industria ganadera estadounidense que podrían ascender a miles de millones si el parásito cruza la frontera. Además, el NWS no solo afecta al ganado, sino también a la fauna silvestre, mascotas e, en raros casos, a personas, lo que ha generado preocupación generalizada.

La suspensión, que será revisada mensualmente, incluye un compromiso de reevaluar los progresos de contención en dos semanas, con comunicaciones diarias entre las autoridades de ambos países. El USDA continuará colaborando con México y empleará medidas como los “Tick Riders” para monitorear la presencia del parásito en la región fronteriza. Mientras tanto, el ganado actualmente en espera de ingreso será procesado bajo estrictos exámenes veterinarios para garantizar su seguridad.

La Secretaria Rollins enfatizó: “Como prometimos, el USDA permanece vigilante para asegurar la protección del ganado y la cadena alimentaria de América. Esta acción refleja nuestro compromiso con los productores estadounidenses”. La decisión ha sido respaldada por sectores agrícolas, aunque algunos critican la demora en responder al riesgo, destacando la labor de alertas previas de productores independientes como Meriwether Farms.

Esta crisis reaviva el debate sobre la seguridad fronteriza agrícola y las políticas de importación, mientras las autoridades trabajan para contener un parásito que amenaza décadas de esfuerzos de erradicación.

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