viernes, julio 12, 2024

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Una campaña dividida, los errores en las campañas electorales. Por: Antonio Domínguez

Un error muy frecuente que se genera en las campañas tiene que ver con la división y el canibalismo político que se presenta al seno del equipo de campaña o del partido mismo, dejando que se anteponga el interés particular por encima del interés general. Este tipo de errores resultan fulminantes para los objetivos políticos que se buscan, ya que todo partido o grupo dividido y altamente confrontado internamente provoca desconfianza social, se aleja de las posibilidades de éxito y, lo más grave, genera un fuerte resentimiento al interior de la organización, lo que trasciende más allá de los tiempos electorales. La sed de venganza es invocada.

Una campaña fracasada es una campaña dividida, que aparece ante los ojos de los ciudadanos con el peor de los aspectos, como una confrontación entre caníbales, que sólo buscan el beneficio y supervivencia personal, olvidando los principios y postulados que en algún momento dijeron respetar. Todo eso pasa a segundo plano porque lo más urgente es hacer perder al otro a toda costa, muchas veces sin contemplar los posibles daños a sí mismos. Y es que, una campaña caracterizada por las luchas intestinas entre fracciones y grupos, que no pueden superar las emociones propias de sus procesos de nominación de candidatos, casi siempre irá contracorriente y lamentablemente exhibidos en sus debilidades. Se conoce parte de su estrategia.

Es difícil el poder superar este tipo de errores, pero lo recomendable es que todo grupo tenga la capacidad para poder procesar y superar sus diferencias en el seno de sus respectivas trincheras y no a través de los medios de comunicación. Ya que no hacen otra cosa más que fatigar a la gente que cada vez está más desencantada con la política. Afilan la espada de su propio harakiri.

Dicho lo anterior, en todas las coordinaciones de campaña deberían de existir protocolos para evitar ataques innecesarios, que muchas de las veces sólo buscan llamar la atención de los “capitanes” o “generales” en una desesperada intención de quedar bien. Sin embargo, los tontos con iniciativa suelen provocar mucho más daño a la causa de lo que le pudieran aportar. Nunca des un golpe que te signifique una paliza.

La unidad debe ser el objetivo estratégico si es que realmente se busca ganar. Antes y después de esto, es válido toda disidencia y confrontación, más no durante el tiempo de campaña y mucho menos fuera de casa ventilando trapitos al sol. Eso enfada y es patético. Así que lo más inteligente y propio de ganadores es constituir treguas que permitan alcanzar el anhelado objetivo.
La disciplina es clave en toda campaña electoral.

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