La inflación en México volvió a encender las alertas durante la primera quincena de marzo, luego de registrar un aumento de 0.62 por ciento respecto al periodo anterior, impulsada principalmente por el encarecimiento de alimentos básicos como el jitomate y el pollo. Con este comportamiento, la inflación anual se ubicó en 4.63 por ciento, por encima del nivel reportado en febrero.
De acuerdo con datos del Inegi, el principal golpe al bolsillo de las familias provino del aumento en frutas y verduras, rubro que mostró fuertes presiones durante la quincena. El jitomate fue el producto con mayor incidencia en el alza general de precios, mientras que también destacaron incrementos en productos como calabacita, limón y tomate verde. En el caso del pollo, aunque el aumento fue más moderado, su peso dentro del consumo cotidiano lo convirtió en uno de los alimentos que más presionaron la inflación.
El repunte en los precios no solo impacta directamente en los hogares, sino también en pequeños negocios de comida como loncherías, fondas, taquerías y torterías, que ya comienzan a resentir el incremento en sus insumos y, en muchos casos, ajustan sus precios al consumidor.
A pesar de que algunos servicios y productos registraron bajas, como los paquetes de internet, telefonía y televisión de paga, además del huevo, estas disminuciones no fueron suficientes para compensar la presión generada por los alimentos.
Especialistas advierten que este nuevo repunte complica el panorama para el Banco de México, que en los próximos días deberá evaluar si mantiene una política monetaria restrictiva para contener la inflación. En este escenario, el comportamiento de los precios durante las próximas semanas será clave para determinar si el encarecimiento de la canasta básica sigue golpeando el poder adquisitivo de las familias mexicanas.






