Directo al grano, ¿qué plantea la propuesta de Reforma Electoral de Claudia Sheinbaum?, en sí, tres ejes fundamentales:
1) Reducción del financiamiento a los partidos políticos
2) Reducción presupuestal al Instituto Nacional Electoral (INE)
3) Eliminación de plurinominales
En este espacio he hecho énfasis en evaluar si el régimen mexicano actual es o no democrático. Y me parece que este tema es una buena oportunidad para ponerlo nuevamente en la balanza.
Si lo vemos desde la arista institucional, notaremos la intención de adelgazar el presupuesto del INE para someterlo y tener control sobre los procesos electorales. Al debilitar a los partidos políticos también recortando su financiamiento público se está aplicando la máxima de que “quien tiene más oxígeno, resiste más tiempo bajo el agua”, saben a quiénme refiero.
Y, por último, eliminar las posiciones plurinominales en el congreso es desaparecer la representación partidista, figura que fue creada precisamente en aras de fortalecer la democracia, pues, otorga curules a los partidos que no ganaron la elección por mayoría relativa pero que sí tuvieron votos ciudadanos y tienen la intención de representar al sector de la población que ejerció su derecho al voto. Es decir, a quien se le quita voz no es a la oposición, sino a las y los mexicanos que creen en sus instituciones y salen a votar de manera libre.
Curioso entendimiento de democracia cuando el argumento usado en la mañanera haya sido afirmar que en el 2006 sí se exigió verdadera democracia, al pedir el famoso “voto por voto, casilla por casilla”, mismo recuento que fue rechazado por el entonces Instituto Federal Electoral. Es por eso que ahora, dice, se crea una comisión conformada por ex consejeros electorales y hasta actores de la oposición, no vayamos a creer que solo serán figuras que saben bien cómo privilegiar la lealtad sobre la experiencia. Y para reforzar el punto de que ahora somos mucho, pero mucho, más democráticos es que esta reforma será, nuevamente, sometida a una consulta ciudadana para darle validez y legitimidad.
A ver si nos hace sentido que sea el gobierno quien quiera debilitar al organismo electoral encargado de organizar, supervisar y certificar las decisiones que, cada vez más, el mismo gobierno delega al pueblo mexicano. Tal vez suceda que la democracia solo sea efectiva dependiendo el cristal con que se mire.






