A pocas semanas del inicio del Mundial 2026, el Gobierno mexicano enfrenta una creciente presión por parte de distintos sectores sociales que han intensificado sus protestas y advertido sobre posibles bloqueos y huelgas si sus demandas no son atendidas. Campesinos, transportistas, maestros y controladores aéreos han manifestado inconformidad por temas relacionados con inseguridad, bajos salarios, falta de apoyos y condiciones laborales.
Los agricultores han señalado la falta de apoyo al campo, la competencia derivada de importaciones y problemas de inseguridad, mientras que los controladores aéreos denuncian escasez de personal, jornadas laborales excesivas y falta de capacitación. Por otra parte, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunció una huelga general y movilizaciones en rechazo al aumento salarial propuesto por el Gobierno.
En medio de este escenario, las autoridades trabajan en estrategias de seguridad para proteger el desarrollo del evento y evitar que los conflictos sociales afecten una de las vitrinas internacionales más importantes para el país.






