El diputado local del PAN, Carlos Olson, fijó postura en torno al debate sobre la violencia vicaria y señaló que el enfoque actual ha dejado de lado la protección integral de niñas y niños que se ven envueltos en conflictos legales entre sus padres durante procesos de separación o divorcio.
Indicó que, de acuerdo con datos que ha revisado en el ámbito judicial, cerca del 70 por ciento de las convivencias familiares en tribunales corresponden a padres que no tienen la custodia de sus hijos, y que aproximadamente la mitad de esas convivencias no se concretan porque la madre no presenta a los menores, lo que, dijo, refleja obstáculos que impiden la relación entre padres e hijos.
Olson afirmó que ha tenido contacto con asociaciones de hombres que aseguran ser víctimas de señalamientos penales en medio de disputas familiares, y que en algunos casos han logrado demostrar que enfrentaban denuncias que no prosperaron. Aclaró que su postura no busca favorecer a un género sobre otro, sino centrar la atención en el bienestar de los menores.
Señaló que el concepto de violencia vicaria parte de la premisa de que un hombre utiliza a los hijos para dañar a la mujer, situación que dijo es reprobable, pero cuestionó que no se contemple que la misma conducta pueda presentarse en sentido contrario. Sostuvo que durante divorcios conflictivos es común que surjan acusaciones mutuas entre las partes, lo que termina afectando emocionalmente a los hijos que presencian estos conflictos.
El legislador consideró que el marco legal actual no contempla mecanismos suficientes para reparar el daño emocional, psicológico o incluso económico que sufren los menores cuando son utilizados como herramienta de presión o venganza entre adultos.
Por ello, explicó que presentó una iniciativa enfocada en sancionar la manipulación parental, figura que, dijo, sí está reconocida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, a diferencia del llamado síndrome de alienación parental, que no cuenta con reconocimiento en el ámbito psiquiátrico.
La propuesta busca dotar a las autoridades de herramientas para intervenir de manera inmediata cuando se detecten estas conductas, establecer acompañamiento psicológico a los menores y, en su caso, sancionar al adulto que utilice a los hijos para afectar al otro progenitor, independientemente de si se trata del padre, la madre u otro familiar cercano.
Olson subrayó que el objetivo es evitar que niñas y niños crezcan con traumas derivados de conflictos que no les corresponden y que, a largo plazo, pueden generar resentimientos y afectaciones en su desarrollo emocional.






