El presidente de Siria, Ahmed al Shara, decretó un alto al fuego total en la región de Sueida, escenario de una semana de intensos enfrentamientos entre comunidades drusas y beduinas. Los combates dejaron más de 500 muertos y miles de desplazados, provocando alarma regional. La medida fue anunciada luego de mediaciones de la ONU y presiones internacionales para detener el conflicto sectario.
El cese de hostilidades busca permitir la entrada de ayuda humanitaria y abrir negociaciones entre líderes tribales y religiosos. Las tensiones en Sueida, alimentadas por diferencias históricas y escasez de recursos, habían escalado tras la intervención de milicias armadas. Analistas advierten que, si bien el alto al fuego es positivo, el conflicto de fondo sigue sin resolverse.






