El Gobierno de México solicitó formalmente a Estados Unidos quedar excluido de los nuevos aranceles que la administración de Donald Trump busca imponer nuevamente a diversos países bajo el argumento de combatir el “exceso de capacidad” en manufacturas.
La Oficina Comercial de Estados Unidos abrió investigaciones contra varios socios comerciales, entre ellos México, China, India y países de la Unión Europea, al considerar que algunas industrias extranjeras afectan la competitividad estadounidense mediante exportaciones masivas en sectores estratégicos como el automotriz y el acero.
Ante ello, el Gobierno mexicano y representantes de la industria rechazaron las acusaciones y aseguraron que no existen fundamentos legales ni económicos para incluir a México en las medidas arancelarias. Además, advirtieron que imponer nuevos impuestos comerciales pondría en riesgo las cadenas de suministro de América del Norte y afectaría directamente al T-MEC.
Empresas mexicanas del sector siderúrgico señalaron que Estados Unidos mantiene actualmente un superávit comercial en acero estructural frente a México, por lo que consideraron injustificada cualquier sanción adicional. También alertaron que los aranceles terminarían beneficiando a competidores asiáticos y elevarían costos para empresas y consumidores estadounidenses.
La disputa ocurre en medio de un clima de creciente tensión comercial impulsado por la política proteccionista de Trump y previo a la revisión del T-MEC, que podría extenderse durante varios años debido a las diferencias entre ambos países.
Especialistas consideran que México intenta proteger su posición como principal socio comercial de Estados Unidos y evitar afectaciones económicas en sectores clave para la inversión y el empleo nacional.






