La inflación en México continúa mostrando una tendencia a la baja. Durante junio de 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación anual de 3.37%, su nivel más bajo desde finales de 2020, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La cifra representa una nueva desaceleración respecto a meses anteriores y mantiene por tercer periodo consecutivo a la inflación dentro del rango objetivo establecido por el Banco de México, que contempla un nivel de entre 2% y 4%.
Uno de los factores que impulsó esta reducción fue el comportamiento de algunos productos agropecuarios, principalmente frutas y verduras, cuyos precios registraron disminuciones durante el periodo. También se observó una baja en algunos productos pecuarios, contribuyendo al menor ritmo de crecimiento de los precios.
En cuanto a la inflación subyacente —la que elimina los productos con mayor volatilidad y es considerada una referencia clave para la política monetaria— también mostró una disminución, aunque continúa por encima del objetivo del Banco de México, al ubicarse alrededor de 4%.
El resultado superó algunas expectativas del mercado, que anticipaban una reducción más moderada. Especialistas señalan que la disminución de la inflación podría influir en las futuras decisiones del Banco de México respecto a la tasa de interés, aunque todavía existen factores externos que podrían generar presión sobre los precios.
Pese a la mejora en el indicador general, analistas advierten que el impacto en el bolsillo de los consumidores dependerá del comportamiento de productos y servicios específicos, ya que algunos sectores continúan enfrentando incrementos de precios.
Con este dato, la economía mexicana registra una de las lecturas inflacionarias más favorables de los últimos años, aunque el reto seguirá siendo mantener la estabilidad de precios y que esta reducción se refleje en el gasto diario de las familias.






