El llamado “Plan B” de la reforma electoral dio un paso importante en el Senado, luego de que las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos aprobaran el dictamen con 24 votos a favor y 11 en contra, aunque sin el respaldo del Partido del Trabajo, aliado del bloque oficialista.
Con esta votación, la propuesta impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum superó su primera etapa legislativa y quedó lista para ser turnada a la Mesa Directiva del Senado, con miras a avanzar al pleno en las próximas horas. El movimiento mantiene encendida la discusión política, ya que la iniciativa ha generado divisiones incluso dentro de la propia coalición gobernante.
Uno de los puntos que más controversia ha provocado es que la reforma mantiene la posibilidad de que la revocación de mandato se realice en 2027, al mismo tiempo que la elección intermedia federal, además de permitir que la persona titular del Ejecutivo pueda promover ese proceso. Precisamente ese aspecto ha sido rechazado por el PT, cuyos legisladores no acudieron a la sesión de comisiones.
Durante la discusión, legisladores de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano criticaron duramente el proyecto y advirtieron que la reforma podría generar ventajas indebidas para el oficialismo en el próximo proceso electoral. Desde la oposición se acusó que la propuesta abre la puerta a una contienda inequitativa, mientras que desde Morena se defendió como un mecanismo para fortalecer la participación ciudadana.
Aunque el dictamen ya avanzó en comisiones, el escenario en el pleno todavía se mantiene bajo tensión, ya que para una reforma constitucional el oficialismo necesita asegurar todos los votos posibles de sus aliados. La postura final del PT será clave para definir si esta propuesta logra convertirse en una de las reformas políticas más relevantes del actual sexenio.






