La próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría representar un nuevo impulso para la política salarial en el país. Especialistas en materia laboral prevén que el acuerdo mantendrá el compromiso de fortalecer el salario mínimo y, al mismo tiempo, ejercerá presión para que las empresas incrementen también los salarios del resto de los trabajadores.
Uno de los principales objetivos de la revisión será consolidar los avances que México ha logrado en materia laboral desde la entrada en vigor del tratado en 2020. Entre ellos destacan los incrementos al salario mínimo, las reformas para fortalecer la democracia sindical y las acciones encaminadas a mejorar las condiciones de trabajo.
Los analistas consideran que, si bien el salario mínimo ha registrado aumentos históricos durante los últimos años, aún existe una diferencia importante entre este y los salarios que perciben millones de trabajadores en distintos sectores productivos. Por ello, estiman que las futuras negociaciones del T-MEC podrían incentivar un crecimiento más amplio de las remuneraciones, especialmente en industrias relacionadas con la exportación y la manufactura.
Asimismo, señalaron que Estados Unidos ha mostrado interés en que México continúe reduciendo la brecha salarial como parte de una estrategia para evitar la competencia basada en bajos costos laborales. Esto podría traducirse en nuevas medidas que impulsen mejores condiciones de empleo y una mayor recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores mexicanos.
Especialistas también advirtieron que un aumento sostenido en los salarios podría traer beneficios para la economía nacional, como un mayor consumo interno, una mejora en la calidad de vida de las familias y un incremento en la productividad. Sin embargo, indicaron que estos ajustes deberán ir acompañados de un crecimiento económico sólido y de condiciones que permitan a las empresas absorber el incremento en los costos laborales sin afectar la generación de empleo.
La revisión del T-MEC está programada para realizarse durante 2026 y será uno de los procesos más relevantes para la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Además de los temas laborales, se espera que las negociaciones aborden asuntos relacionados con el comercio, la inversión, la competitividad regional y el fortalecimiento de las cadenas de suministro en América del Norte.
En este contexto, especialistas coinciden en que el componente laboral continuará ocupando un papel central dentro del tratado, por lo que las decisiones que se tomen podrían influir en la evolución de los salarios y las condiciones de trabajo en México durante los próximos años.






